Crónica del petróleo en México (segunda parte)

 

Un panorama de la industria petrolera
Joel Álvarez de la Borda

 

 

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Segunda Parte

LA EMPRESA NACIONAL

1938-2005




Los inicios

Luego de una larga serie de conflictos laborales entre trabajadores y compañías petroleras, el presidente Lázaro Cárdenas decretó, el 18 de marzo de 1938, la expropiación de la industria petrolera. No fue, como se quiso ver al principio, una decisión precipitada. Correspondía, más bien, a una política profundamente nacionalista surgida de la Revolución que propugnaba el derecho de México a sus recursos naturales, entre ellos el petróleo, y la distribución justa de la riqueza derivada de ellos. Tampoco era la primera vez que el general michoacano realizaba un acto de esta naturaleza. Como gobernador de su estado natal había aprobado una ley que permitía la expropiación de las fábricas que se habían negado a someterse a las regulaciones laborales. Siendo presidente de la república, Cárdenas expropió los Ferrocarriles Nacionales y dio su control a los trabajadores; en La Laguna, región algodonera situada entre los estados de Durango y Coahuila, expropió las tierras para repartirlas entre los campesinos. La expropiación petrolera tuvo otro matiz, pues dio al Estado el control directo de un recurso estratégico para la economía y el futuro de la nación.

Ya desde los años veinte el gobierno mexicano procuró regular el renglón de la producción de petróleo y lograr un mayor control de la industria petrolera por medios de una institución pública denominada Control de Administración del Petróleo Nacional (capn), que tuvo el propósito de llevar acabo operaciones de producción y refinación en terrenos federales. Los resultados del capn fueron modestos. Entre 1926 y 1929 produjo un poco más de 7 000 barriles, cantidad simbólica comparada con los casi 250 millones de barriles que las compañías extranjeras produjeron en ese mismo periodo.[25]

Más adelante, en 1933, el proyecto de una empresa nacional cobró más forma con la creación de la Compañía Petróleos de México, S. A. (petromex), una empresa de capital mixto. La nueva compañía que sustituyó al CAPN tenía como objetivos principales regular el mercado interno de petróleo y refinados; asegurar el abastecimiento interno (especialmente para las necesidades del gobierno y los ferrocarriles) y capacitar personal mexicano. petromex desarrolló todas las capacidades de una empresa integrada verticalmente. Contaba con pozos y oleoductos en la Faja de Oro junto con una refinería y varias estaciones terminales en Tampico. Sus agencias distribuidoras cubrían la venta de productos en siete estados de la república y en la ciudad de México en las que se ofrecía al público gasolina y otros tipos de combustibles, queroseno y aceites lubricantes. El gobierno estableció que participaría con el 50 % del capital y 40% del control de la empresa y el resto quedaría abierto a inversionistas mexicanos. Sin embargo, a mediados de 1936 la proporción del capital invertido en Petromex apuntaba a un 31.5 % del gobierno y 20.5% de los inversionistas, de un total de 10.4 millones de pesos. La falta de inversión y la baja producción obstaculizaron definitivamente la consolidación y expansión de petromex.[26]

Ante la necesidad de un control más eficiente sobre la industria petrolera, el gobierno creó, en 1937, una organización que dependía directamente del ejecutivo, la Administración General del Petróleo Nacional (agpn), a la que traspasó las propiedades de petromex y asignó los mismos propósitos. El 19 de marzo de 1938 la agpn se hizo cargo provisionalmente de los bienes expropiados a las compañías petroleras.

La industria que el gobierno había nacionalizado necesitaba de una gran reorganización si se quería conformar un sistema racional a escala nacional. Concentrar y coordinar toda la infraestructura de las compañías expropiadas resultó un problema demasiado complejo que el gobierno intentó resolver creando dos instituciones en junio de 1938: Petróleos Mexicanos (pemex), que se encargaría de la exploración, producción y refinación, y la Distribuidora de Petróleos Mexicanos, encomendada del mercadeo de petróleo y derivados, tanto de pemex como de la agpn, dentro y fuera del país. pemex y la Distribuidora contaban con consejos de administración separados conformados cada uno por un gerente general y varios miembros representantes de las secretarías de gobierno, la agpn y el sindicato de trabajadores. Con esta triple organización surgieron una serie de problemas internos que el gobierno resolvió adjudicando a pemex todo el manejo de la industria a partir de agosto de 1940.[27]

Los años comprendidos entre 1938 y 1946 pueden considerarse como la etapa formativa de pemex. Comprende dos años en los que pemex actuó como parte del conglomerado de empresas creado por el gobierno a partir de la expropiación y seis años como la única empresa encargada del manejo de toda la industria. Durante este periodo también se conformó el marco legal que le dio a pemex el carácter de empresa pública y las facultades necesarias para llevar acabo sus objetivos.

En un principio pemex tuvo que mantener la producción y el mercado de hidrocarburos. En ese sentido, el primer problema que enfrentó fue la restricción a las exportaciones mexicanas de petróleo ocasionada por el bloqueo económico que las compañías petroleras impusieron a México luego de que el gobierno expropió sus bienes. Los efectos de esta medida arbitraria no afectaron severamente a pemex, pues por un motivo u otro nunca faltaron compradores. Además, durante esos años la producción mostró una tendencia a la baja que combinada con el incremento constante de la demanda interna dejaron a México realmente con poco petróleo para exportar. Si bien esta situación ayudó para que los efectos del bloqueo no se resintieran tanto, al mismo tiempo impidió el ingreso de divisas al país.

Junto con el bloqueo a las exportaciones de petróleo mexicano, las empresas expropiadas trataron también de impedir que los fabricantes de insumos para la industria petrolera abastecieran a pemex, pero esta maniobra tampoco causó estragos definitivos a la empresa mexicana, pues con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos y México entrarían en una fase de cooperación estratégica.

En el ámbito nacional fueron varios los problemas que retrasaron la consolidación y expansión de pemex. Por una parte, el aumento de la demanda, originada por los requerimientos del renovado proceso de industrialización de los años cuarenta terminó superando los niveles de producción y pemex tuvo que importar productos derivados. La política de precios bajos que le gobierno impuso a la empresa como parte de su misión había incrementado el consumo, pero dañó severamente sus ingresos, situación que se agravó aún más cuando ya no hubo petróleo que exportar. Por otra parte, era necesario hacer grandes inversiones en exploración y en la ampliación de la capacidad de refinación, pero sin los ingresos suficientes era menos que imposible. El endeudamiento externo fue una primera solución. En 1944 el eximbank otorgó a México un préstamo 10 millones de dólares para que pemex ampliara la refinería de Azcapotzalco. La depresión productiva había alcanzado su punto más bajo en 1943, cuando se produjeron 35.1 millones de barriles, 14.8 millones menos que en 1937. Para 1946 la producción pudo recuperarse alcanzando los niveles de este ultimo año, pero con la demanda en aumento era necesario impulsar la explotación de nuevos pozos. Para tal fin, pemex creó en 1941 el Departamento de Exploración, sin embargo, la falta de recursos impidió de nueva cuenta obtener resultados en este rubro. En estas condiciones terminaba, en 1946, la administración del gerente general Efraín Buenrostro.[28]



De la consolidación a la expansion

Durante los dos periodos administrativos de Antonio J. Bermúdez (1946-52, 1952-58), pemex dio los primeros pasos en firme hacia la integración vertical. En diciembre de 1946 un nuevo decreto reformó la estructura corporativa original de la empresa estableciendo como principales funcionarios al Director General y tres subdirectores, cada uno a cargo de la producción, la comercialización y la administración y los asuntos jurídicos. Todos serían nombrados directamente por el presidente de la república. Antes de esta reforma, la cadena de mando dentro de la empresa partía del gerente general a los distintos departamentos (exploración, producción, refinación, ventas internas, exportaciones, fiananzas y bienestar social) a través del secretario general. El gerente general era asistido por dos secretarios especiales, uno coordinaba los departamentos y otro los asuntos técnicos. Asimismo, el secretario general era asistido por otros dos secretarios especiales. La reforma administrativa de 1946 dio una mejor organización interna a pemex, pues la coordinación de las actividades pasaba primeramente por los tres subdirectores antes de llegar al nivel del director general. De esta manera, el Subdirector Técnico de Producción se hacía cargo de la exploración, explotación y refinación; el Subdirector Técnico Administrativo, de los empleados y trabajadores; y el Subdirector Técnico Comercial, de las ventas internas y la exportación. Al mando del Director General se hallaban los departamentos de coordinación técnica e ingeniería, finanzas y los de las zonas de explotación del norte (campos de Tampico, Faja de Oro y Poza Rica) y los del sur (campos del Istmo de Tehuantepec).[29]

El marco jurídico de estos años había definido a pemex como una empresa de carácter público, sin fines lucrativos, cuyos objetivos eran conservar y aprovechar racionalmente los recursos petroleros, atender el mercado interno abasteciéndolo oportunamente y exportando únicamente los excedentes de la producción, contribuir al gasto público mediante el pago de impuestos, mejorar el nivel cultural de los trabajadores petroleros y crear beneficios colectivos en las zonas de explotación.[30]

Con este andamiaje administrativo y jurídico, pemex se aprestó a iniciar sus actividades bajo un plan que tuvo como meta principal atender el mercado interno en constante crecimiento con base en el desarrollo de las capacidades de producción y refinación.

pemex había heredado de las antiguas compañías las cuatro principales zonas petroleras en México: la región Pánuco-Ébano (San Luis Potosí y Veracruz), la Faja de Oro (Tamaulipas y Veracruz), la región del Istmo, y a principios de la década de 1930 se había agregado Poza Rica como una nueva región de gran potencial, sin embargo, la compañía El Águila no pudo desarrollarla completamente debido a complicaciones legales con la AGPN. Exceptuando Poza Rica, las otras tres regiones petroleras se encontraban en decadencia. Su agotamiento, específicamente de la Faja de Oro, fue responsable de la gran depresión productiva suscitada a partir de 1922. Esta situación se prolongó más o menos hasta 1946. Durante la gestión de Bermúdez se buscó un incremento equilibrado de la producción y las reservas para optimizar la explotación de los recursos de hidrocarburos. Las actividades de perforación recibieron un gran impulso que llevó al descubrimiento de nuevas zonas de extracción. Entre 1941 y 1946 pemex perforó 159 pozos de exploración y desarrollo con una proporción de éxito de 16%. En contraste, durante el periodo 1947-1958, el número de pozos perforados alcanzó la cifra de 1 621, de los cuales 30% fueron exitosos.

Esta incrementada actividad vino acompañada del descubrimiento de nuevos yacimientos importantes a partir de 1948. En ese año comenzó el desarrollo de campos en Reynosa, Tamaulipas, conformándose así la región Noreste, donde existían vastas reservas de gas y petróleo. Al año siguiente, sucedió lo mismo en la región occidental de Tabasco. Sin duda alguna, el hallazgo más importante de este periodo fue la región bautizada como Nueva Faja de Oro. La explicación de su nombre es obvia. Situada al sureste de la antigua Faja de Oro y con características similares, esta región se convirtió en la más productiva de todas aportando el 50% de los nuevos campos en 1953 y 1956.[31] Estos descubrimientos trajeron como consecuencia un incremento tanto de la producción como del volumen de reservas. En 1945 la producción anual de crudo de los campos mexicanos había sido de 43.5 millones de barriles y las reservas totales de hidrocarburos, que incluían crudo y gas natural, representaban 1 276 millones de barriles. En 1946 estas cifras se habían elevado a 49.2 y 1 437 millones de barriles para cada categoría. Para 1958 la producción ya era de 93.5 millones y las reservas pasaban de 4 000 millones.



La industria de la refinación también demostró grandes avances. pemex redistribuyó geográficamente sus plantas de tratamiento y amplió su capacidad de producción para atender la demanda interna de productos elaborados. La reestructuración geográfica tenía como objetivo abastecer las zonas de mayor consumo en el país. En 1938 existían seis refinerías en operación, de las cuales cinco se localizaban en la zona costera del Golfo (Mata Redonda, Árbol Grande, Minatitlán, Ciudad Madero y Poza Rica) y una en Azcapotzalco. La refinería de la capital, que en 1938 y 1946 tenía una capacidad de 13 000 y 20 000 barriles diarios respectivamente, fue desmantelada totalmente y se construyó una nueva que comenzó a operar en este último año con una capacidad de 50 000 barriles al día. En 1955 su capacidad se amplió nuevamente a 100 000 barriles. Esta planta tenía la mayor cantidad de equipo instalado y producía el combustible de aviación que consumía el país. Del mismo modo, a partir de 1954 la antigua refinería de Minatitlán fue reconstruida para aumentar su producción a 50 000 barriles diarios y en las otras plantas se hicieron mejoras para elevar la calidad de la producción. Junto a la modernización de las plantas, pemex construyó, en 1950, otras dos refinerías nuevas en Salamanca y Reynosa que ayudaron a desahogar la producción de Azcapotzalco. Con todo este despliegue modernizador, entre 1938 y 1958, pemex incrementó el volumen total de destilación primaria en 315% y la producción con base en la desintegración catalítica en 369%.

La integración de los campos productivos, las refinerías y los centros de consumo necesito de mayores capacidades de transporte. Los oleoductos más importantes construidos durante la gestión de Bermúdez fueron los de Poza Rica-Azcapotzalco (1946), Poza Rica-Salamanca (1950), Minatitlán-Salina Cruz (1951) y Tampico-Monterrey (1956). Asimismo, el transporte ferroviario, por carretera y marítimo aumentó considerablemente. En 1946 pemex tenía a su servicio 1 561 carro-tanques y en 1957 disponía de 2 130. En 1950 contaba con 141 auto-tanques y para 1957 el número de estas unidades llegaba a 400. Finalmente, durante estos años pemex incrementó el número de su flota marina de 12 a 18 buques tanque. [32]

Definitivamente, entre 1946 y 1958 pemex se convirtió en una empresa consolidada y en proceso de expansión que contaba con toda la infraestructura necesaria para cumplir con uno de los principales objetivos para el cual fue creada: surtir las necesidades del mercado interno. Sin embargo, esto no significa que su desempeño estuviera exento de problemas. El más grave que enfrentó siguió siendo la falta de recursos propios para fortalecer el crecimiento de la industria. La política de precios bajos había tenido un papel importante para que los requerimientos de energéticos en el país estuvieran completamente satisfechos pero repercutió negativamente en la condición financiera de la empresa. Debido a que pemex tenía que transmitir recursos a otras áreas de la economía a través de la comercialización de productos con precios disminuidos y cargas fiscales, la empresa se veía imposibilitada para reinvertir parte de sus ingresos en la expansión de las actividades de exploración, explotación, refinación y transporte. Todo esto se complicaba con el constante incremento de la demanda interna. Durante el segundo periodo de la administración de Bermúdez los impuestos pagados por pemex equivalieron a poco menos de la mitad de la inversión de la industria petrolera. El director general reconocía que si bien pemex no tenía como objetivo primordial el maximizar las ganancias, la empresa no podía hacer menos que financiar sus propias inversiones por medio de un sistema remunerativo de precios.[33] Pero el alza de precios no podía resolver del todo problema. La situación se tornó crítica en 1955, cuando más del 20 % de los productos distribuidos por pemex se compraron en el exterior. La razón del desequilibrio comercial no estribaba en una insuficiencia de la producción sino, como señaló Bermúdez, en una disparidad entre al composición de la demanda y las posibilidades del sistema de refinación para producir los volúmenes de refinados que exigía el mercado nacional. Para afrontar los enormes gastos que implicaba la expansión industrial, pemex abrió líneas de crédito con bancos norteamericanos que sumaron varios millones de dólares. La empresa respaldó estos préstamos principalmente con exportaciones del gas beneficiado en la refinería de Reynosa.[34]

Entre 1959 y 1973 la expansión de pemex sufrió una desaceleración importante que culminó en una crisis productiva. Las razones de este rezago obedecieron, en primer lugar, a cambios en las políticas de exploración que llevaron a una caída de las reservas probadas. Durante la administración de Pascual Gutiérrez Roldán (1959-1964) se dio preferencia a las perforaciones de desarrollo en detrimento de las perforaciones exploratorias. De los 3 744 pozos perforados durante su gestión 85% fueron pozos de desarrollo, lo cual aumentó la producción de crudo y gas natural, pero se postergó el descubrimiento de nuevos depósitos. El siguiente director general, Jesús Reyes Heroles (1964-1970), corrigió esta situación dando un mayor impulso a la perforación exploratoria y dejando en un segundo término la de desarrollo. Su administración heredó al final la localización de los ricos yacimientos en el sureste de México, pero no iniciò la explotación de estos depósitos. En segundo lugar, el retraso de las actividades de exploración se debió también a limitaciones financieras. Los costos de la exploración se hicieron más onerosos conforme pemex comenzó las perforaciones profundas más allá de los 3 000 metros. En resumen, durante este periodo la extracción de crudo continuó en los campos conocidos, principalmente los de las zonas de Poza Rica, la Nueva Faja de Oro y Pánuco-Ébano.

La explotación de las reservas probadas mantuvo una producción constante de hidrocarburos, destacando entre ellos el gas natural. Sin embargo, mientras la producción de hidrocarburos creció en una proporción de casi 90%, las reservas apenas alcanzaron un incremento de 25%. Aun así, la producción no pudo enfrentar el incremento del consumo interno. Éste tuvo, entre 1960 y 1972, una tasa de crecimiento anual de casi 10% mientras que el de la producción fue de sólo 4.1%, consecuentemente pemex recurrió a la importación de crudo para satisfacer la demanda dentro del país. La elevación del consumo de hidrocarburos respondía a la irrupción definitiva de la industria gasera en México durante los años sesenta –impulsada por la capacidad de comercialización por parte de pemex– y a una composición nueva de la demanda que se concentró en los destilados ligeros en lugar de los combustibles pesados, ambos elementos característicos del auge industrializador de estos años. En 1959 el consumo de gas dentro de la república era de un poco más de 2 800 millones de m3, en 1970 el volumen había aumentado a 12 206 millones de m3. Por su parte, el combustóleo dejó de ser el producto de mayor consumo y su lugar fue ocupado por la gasolina, el gasóleo y el diesel.[35]

Para cumplir con el abastecimiento de la demanda, pemex amplió las capacidades de sus refinerías e inauguró una planta de absorción en Tabasco, Ciudad Pemex, con una capacidad de 300 millones de pies cúbicos diarios de gas. Hacia 1974 las refinerías construidas en las décadas anteriores siguieron operándose a un mayor ritmo, alcanzando una producción diaria total de 645 millones de barriles diarios.[36]

Todas la irregularidades involucradas en las actividades de exploración, producción y refinación, el incremento diversificado la demanda interna, más las complicaciones económicas derivadas de la incapacidad financiera de la empresa para financiar con recursos propios su costosa expansión, derivaron en una crisis de autoabastecimiento que estalló en la década de 1960. En 1966 pemex dejó de exportar crudo por primera vez en su historia y redujo sustancialmente las exportaciones de derivados y gas natural. Imposibilitada para cerrar la brecha comercial entre oferta y demanda, en 1971 la empresa recurrió a la importación de crudo y productos petrolíferos. Asimismo, y como un síntoma de la mala situación financiera por la que atravesaba, en 1973 pemex incrementó por primera vez los precios de sus productos para complementar sus ingresos.

Durante los años del “petróleo difícil”, como llamó Reyes Heroles al periodo de su administración, uno de los logros más importantes fue sin duda la fundación del Instituto Mexicano del Petróleo. Creado por en 1965, el imp surgió como parte de los esfuerzos en la integración vertical de la industria petrolera que tenían como propósito desarrollar la investigación científica propia y reducir los altos costos provenientes de la importación de tecnología.

pemex comenzó a recobrar el camino hacia la autosuficiencia productiva a mediados de la administración de Antonio Dovalí Jaime (1970-1976). En esos años la empresa echó a andar un nuevo y ambicioso programa de perforaciones de desarrollo que tuvo como objetivo intensificar principalmente la explotación de los mantos de Reforma (Chiapas-Tabasco), localizados algunos años atrás, y de la plataforma continental de Campeche.

Los campos de Reforma iniciaron su producción en 1972; en 1974 propiciaron el repunte de la producción nacional, que en ese año alcanzó 209.8 millones de barriles, cifra que rompió por primera vez el récord marcado en 1921 (193.3 millones de barriles). Para 1978 esta región petrolera proveía 79% de la producción total del país, convirtiéndose consecuentemente en el centro principal de reservas. El petróleo de los pozos de Reforma era de buena calidad, con alto contenido de componentes ligeros y de gas asociado.

Los trabajos de perforación en la Sonda de Campeche se habían preparado durante la primera mitad de la década de los setenta, pero fue en 1976, con el primer campo marino de la zona llamado Chac, cuando se inició su explotación en forma. Posteriormente, con el descubrimiento, en 1979, del campo de Akal, extensión de los mantos de Chac, se conformó el complejo Cantarell. Para 1982 la producción de la Sonda de Campeche había desplazado, con creces, a la región de Reforma, aunque su crudo era más pesado y con menor proporción de gas asociado.[37]

Los yacimientos de Reforma y Campeche aportaron 93% de los 1 002 millones de barriles a los que llegó la producción nacional en 1982, cantidad que no fue superada sino hasta 1996 y con la cual México se colocaba en la cuarta posición entre los productores mundiales de petróleo. De esta manera el sureste superó a la Faja de Oro y el noroeste como las principales zonas productoras de México.

En 1974 el incremento sin precedente de la producción permitió a pemex reanudar las exportaciones suspendidas ocho años atrás. En ese año 2.8 % del crudo producido se destinó al comercio exterior. En los años subsiguientes las exportaciones crecerían hasta alcanzar, en 1983, la inusitada proporción de 58%. Sin lugar a duda, México se había convertido completamente en un exportador de crudo. ¿Qué había pasado? El gran auge petrolero de estos años llevó al gobierno a replantear el papel de pemex dentro de la economía nacional. Desde la expropiación y hasta el fin de la gestión de Antonio Dovalí Jaime, la empresa había considerado las exportaciones como un elemento complementario en el equilibrio de sus fianzas en aras de hacer frente al compromiso de atender la demanda nacional. A partir de la administración del director general Jorge Díaz Serrano (1976-1981), pemex hizo de la exportación masiva el eje fundamental de su expansión. Esta nueva política de exportaciones obedecía principalmente a los planes del Ejecutivo que consideró entonces a las divisas generadas del petróleo la “palanca” que sacaría al país de la crisis económica y el “motor” del desarrollo económico. En un principio los mercados foráneos acapararon gran parte de los esfuerzos de expansión de pemex. Se procedió con prisa a intensificar las actividades de exploración para acrecentar el volumen de reservas exportables, pues las condiciones internacionales parecían propicias para los países productores independientes. Durante el primer año bajo la dirección de Díaz Serrano, pemex incrementó las ventas al exterior en 57% en relación al año anterior.[38] El furor despertado por las exportaciones llevó inclusive a tomar decisiones precipitadas que se reflejaron en proyectos antieconómicos o en contratiempos muy costosos para la empresa, como fueron los casos del gasoducto que surtiría a los Estados Unidos desde la región Chiapas-Tabasco y el derrame del pozo Ixtoc I en la Sonda de Campeche. A finales de 1981 el gobierno intentó regular la expansión de pemex integrándola en un plan global de energía, devolviendo a la empresa su función primordial de satisfacer las necesidades del desarrollo del país, sin embargo, las exportaciones continuaron siendo uno de los rubros más importantes de sus actividades. Pero las eventualidades que por estos años sufrió el mercado internacional, concretamente la depresión de los precios, impidieron a México desarrollar plenamente sus capacidades como exportador.

No obstante, con el éxito en las operaciones de producción, a partir de 1974 pemex logró la autosuficiencia productiva primaria, pues en ese año dejó de importar el crudo con el que complementaba la producción de derivados de consumo interno. La demanda de productos petrolíferos, sin embargo, continuaba su tendencia a la alza por lo que pemex amplió sus capacidades de refinación utilizando los recursos financieros conseguidos con las exportaciones y los incrementos de precios. Los objetivos de la empresa se concentraron, por una parte, en incrementar el nivel cuantitativo de producción de las plantas existentes y construir nuevas refinerías. Entre 1970 y 1976 la capacidad conjunta de destilación primaria y líquidos del gas natural de las refinerías de Minatitlán, Ciudad Madero, Azcapotzalco, Poza Rica y Salamanca se aumentó de 571 000 a 798 000 barriles diarios. En ese último año, pemex inauguró también la planta “Miguel Hidalgo”, instalada en el municipio de Tula; su producción inicial de 150 000 barriles diarios tuvo el propósito de sustituir la refinería de Azcapotzalco como abastecedora de la región central del país. Con el fin de surtir los mercados regionales de norte de México y la costa del Pacífico, se abrieron dos nuevas refinerías en Cadereyta, Nuevo León, y Salina Cruz, Oaxaca, que para 1981 podían procesar 235 000 y 170 000 barriles diarios. El conjunto de estas transformaciones aumentaron la capacidad de refinación de pemex a 1.52 millones de barriles diarios y un nivel de autosuficiencia 99.1%.[39]

Por otra parte, el impulso dado a la industria de la refinación alcanzó también una mayor eficiencia en los procesos productivos. En 1974 entró en operaciones la primera planta endulzadora para aprovechamiento de gas de los yacimientos de Chiapas y Tabasco. En 1978 y 1983 se aplicaron en las refinerías nuevos procedimientos, diseñados por el imp, para la desmetalización de los residuos desprendidos de la refinación de petróleo al alto vació y el mejoramiento de la conversión de combustibles pesados a destilados ligeros.

La producción de petroquímicos también presentó un desarrollo importante. En 1976 la capacidad nominal de este sector era de 4.5 millones de toneladas, para 1982 se había elevado a más de 14.5 millones de toneladas. pemex contaba en ese año con 92 plantas agrupadas en 17 complejos petroquímicos. Entre las plantas más importantes pueden mencionarse las de Cosoleacaque (amoniaco), Pajaritos (etileno y derivados), Poza Rica (etileno, polietileno y azufre), Minatitlán (aromáticos), Salamanca (amoniaco y azufre) y Cactus (azufre). Además, el complejo petroquímico de la Cangrejera, un proyecto diseñado por pemex desde 1974 para atender economías de escala, ya contaba con 12 plantas terminadas. Junto a la capacidad productiva, la empresa diversificó el número de productos petroquímicos básicos, pues en sus plantas se produjeron también metanol, acetaldehído, cloruro de vinilo, percloroetileno, butadieno y propileno, entre otros.

El impulso a la industria de refinación y de producción de petroquímicos de estos años contempló, asimismo, una nueva distribución geográfica de las plantas que las desvinculó en gran medida de los centros productores con el propósito de atender los mercados regionales más apartados. En 1983 toda esta infraestructura estaba conectada por una red de ductos de 42 213 kilómetros, compuesta de la siguiente manera: 52%, gasoductos; 28%, oleoductos 13%, poliductos y 6%, ductos petroquímicos.[40]

El transporte de la producción de petrolíferos experimentó también un mayor dinamismo como consecuencia del crecimiento de la demanda y la reestructuración geográfica de los centros productivos, de almacenaje y distribución. En 1976 pemex contaba ya con 27 buques tanque para sus actividades de transporte marítimo y 183 embarcaciones de distintos tipos para labores de apoyo. El transporte terrestre por ferrocarril se efectuaba por medio de 179 672 carros tanque y el de carretera por 67 158 autos tanque. La red integrada de transporte (ductos, transporte marítimo y terrestre) trasladó, en 1982, 23.7 millones de toneladas de diferentes productos petrolíferos y petroquímicos.[41]

Hacia los inicios de la década de 1980 pemex había logrado grandes avances para la industria petrolera nacional y para el desarrollo económico del país. Sin embargo, en esos años se suscitaron una serie de cambios en el contexto internacional que dieron como resultado, por una parte, el repliegue en las actividades de la empresa y, por otra, un replanteamiento de sus estrategias corporativas con el fin de afrontar las nuevas condiciones externas y cumplir con sus objetivos dentro del país.





Contracción y últmo desarrollo

A partir de 1981 la sobreoferta petrolera mundial y la liberación de los precios que regulaban la industria petrolera norteamericana trajeron como consecuencia una caída generalizada de los precios que afectó gravemente a los países productores independientes, entre ellos México. La Organización de Países Productores de Petróleo (opep) intentó contrarrestar los efectos de la depresión estableciendo precios fijos y topes de producción, pero no todos los países miembros se ajustaron a estas acciones coordinadas. Arabia Saudita, Irán e Irak siguieron produciendo y saturaron aún más el mercado. El periodo recesivo de la industria petrolera mundial culminó con un desplome de precios a principios de 1986 que constituyó un golpe muy duro para la industria petrolera mexicana. En 1980 los precios de exportación de los crudos de tipo Istmo y Maya eran de 19.2 y 16.5 dólares respectivamente, en 1986 habían descendido dramáticamente a 5.8 y 4.6 dólares.[42]

La situación del mercado internacional llevó a pemex a cambiar sus políticas de producción a partir de 1983. La administración de la empresa aplicó planes más restrictivos y cautelosos con el fin de lograr ahorros y hacer más eficiente su desempeño. En materia de producción primaria, pemex redujo el número de pozos perforados. Si durante el periodo 1980-1982 se habían perforado 187 pozos de exploración y 842 pozos de desarrollo, para 1986 las nuevas políticas limitaron las perforaciones a 68 y 178 para cada caso. Esto acarreó la reducción de la producción anual a 886 millones de barriles, 116 millones menos con respecto al pico de 1982. Las principales zonas de extracción continuaron dentro de las regiones de Chiapas-Tabasco y la Sonda de Campeche, con la peculiaridad de que ésta se había consolidado definitivamente como la mayor productora del país. En 1986 las 23 plataformas marinas instaladas allí por pemex producían 64% de la producción total. Por lo que respecta al gas natural, los volúmenes producidos disminuyeron también de 41.9 millones de m3 en 1983 a 35.5 millones en 1986.

pemex redujo, asimismo, los envíos de petróleo al exterior como parte de una estrategia más cuidadosa que contempló precios fijos y topes de exportación, sin embargo, los descalabros del mercado internacional la hicieron disminuir las exportaciones por debajo de las expectativas planeadas. En 1986 el volumen anual de crudo exportado descendió a 470 millones de barriles, una reducción de 12.5% con respecto al año de 1983, año en que pemex había alcanzado el nivel de exportaciones más alto hasta entonces.

La capacidad nominal de refinación se mantuvo prácticamente estable, con una tasa anual de variación que en promedio era de 3.7%, mucho menor a la de la década de los setenta que era de 9.1%. De hecho, entre 1983 y 1993 las refinerías de pemex sostuvieron una capacidad que no osciló demasiado alrededor de un promedio de 1.5 millones de barriles diarios. No obstante esta pérdida de dinamismo, la empresa siempre pudo cubrir casi la totalidad del consumo interno.

Cabe mencionar que la disminución en la actividad de la industria petrolera nacional fue un fenómeno que obedeció también a las vicisitudes económicas por la que atravesó el país a principios de los años ochenta. Cuando estalló la crisis de la deuda externa mexicana, provocada por el incremento de las tasas de interés, el gobierno tuvo que implementar una serie de ajustes estructurales para sanear la economía general del país. Estos cambios contemplaron principalmente la modernización del aparato productivo, el incremento del ahorro interno y una mayor apertura hacia el exterior. Con base en este plan general, la industria petrolera experimentó una reorientación que consistió básicamente en la reducción de los programas de inversión y el incremento de la productividad, la rentabilidad y la eficiencia.[43]

La inestabilidad del mercado petrolero internacional, a la que habría que sumar las contrariedades provocadas por la invasión militar de Irak a Kuwait en 1990, y los efectos de la recesión en la economía mexicana conformaron el marco en que la industria petrolera mexicana se desenvolvió durante la primera mitad de la década de 1990. Entre 1987 y 1995 la producción anual de crudo de pemex osciló irregularmente de 927 a 955 millones de barriles. Asimismo, las exportaciones de crudo se balancearon entre 491 y 477 millones de barriles, con proporciones respecto a la producción total de 53% y 49% respectivamente.

La capacidad nominal de refinación de la empresa durante esos años se mantuvo más o menos constante, sin embargo, a partir de 1994 las plantas adquirieron un nuevo impulso que las llevó a procesar 3.7 millones de barriles diarios, más del doble que en los años anteriores. Este repunte se debió a los programas de inversión que dedicaron mayores proporciones del presupuesto a intensificar y mejorar la calidad de los petrolíferos. Aunque no construyó ninguna refinería nueva, pemex puso en operación varias plantas dentro de las refinerías establecidas que mejoraron los procesos y reubicó las terminales de almacenamiento.

La modernización de la capacidad de refinación tuvo como objetivos principales, por una parte, procesar grandes cantidades de crudo pesado para transformarlo en combustibles ligeros que tienen mayor valor agregado; por la otra, lograr una producción de combustibles con una proporción menor de contaminantes. En este sentido, ya desde principios de la década de 1990 pemex había comenzado un programa para disminuir la emisión de contaminantes a la atmósfera que contempló la elaboración de gasolinas oxigenadas para los vehículos automotores y el cierre de la planta refinadora de Azcapotzalco con el propósito de mejorar la calidad del aire de la ciudad de México.[44]

Si bien pemex había logrado por medio de las políticas restrictivas una mayor eficiencia en su desempeño, lo cierto es que atravesaba por un periodo de estancamiento productivo. La experiencia que habían dejado las vicisitudes en la escena petrolera internacional llevó a la empresa a mejorar sus estrategias de comercialización en el exterior por medio de cambios en su estructura corporativa. En 1989 pemex creó una empresa filial llamada Petróleos Mexicanos Internacional (pmi) Comercio Internacional, S. A. de C. V., con el objetivo de establecer un marco organizacional moderno y eficiente para la realización de las actividades comerciales internacionales y derivar de éstas el mayor beneficio económico posible. En un principio pmi se encargó únicamente de las exportaciones de petróleo crudo, posteriormente sus operaciones abarcarían también el comercio internacional de productos petrolíferos y petroquímicos.[45]

En 1992 pemex realizó otra transformación corporativa de gran importancia. La Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos y Organismos Subsidiarios dispuso la creación de cuatro organismos descentralizados de carácter técnico, industrial y comercial, con personalidad jurídica y patrimonio propios, los cuales serían coordinados por un corporativo. La nueva organización de la empresa quedó de la siguiente manera:

pemex Exploración y Producción (pep), es el organismo encargado de la exploración y explotación de los yacimientos de petróleo y gas natural, así como de su transporte y almacenamiento en terminales. Sus operaciones se concentran en el noreste y sureste del país, en la Sonda de Campeche y otras partes del Golfo de México. Las actividades de pep se realizan en cuatro zonas geográficas: región norte, región sur, región marina noroeste y región marina sureste.

pemex Refinación se ocupa de los procesos industriales de la refinación, elabora combustibles y otros derivados del petróleo (gasolina, diesel, combustóleo, turbosina, asfaltos y lubricantes) y los almacena, transporta, distribuye y comercializa. Para el transporte de combustibles cuenta con ductos, autos tanque y buques tanque. Se encarga también de la distribución de combustibles automotrices a las gasolineras del territorio nacional.

pemex Gas y Petroquímica Básica lleva a cabo el procesamiento, transporte y venta de gas natural y sus líquidos. Comercializa gas natural y gas licuado en todo el país. También elabora y vende diversos productos primarios de la rama de los petroquímicos.

pemex Petroquímica realiza procesos industriales petroquímicos diferenciados de los procesamientos básicos del gas natural. Cuanta con cuatro complejos petroquímicos y cuatro unidades petroquímicas.[46]

Con la descentralización administrativa, pemex comenzó a intensificar de nuevo las actividades de exploración y explotación de yacimientos con el fin de aumentar la producción. En 1993 pep reportó que en los últimos tres años había descubierto 38 campos nuevos, cifra que aumentó a 96 considerando los hallazgos realizados desde 1989 y con la cual rebasaba en 80% el número de campos descubiertos en el quinquenio 1984-1988. pep invirtió alrededor de la mitad de su presupuesto en actividades de exploración, el desarrollo de campos y en la elevación del potencial de las reservas. Al perecer las expectativas eran muy alentadoras, pues consideró que “la rentabilidad de dichas inversiones era altamente elevada.” Pero fue hasta 1996 que se obtuvieron resultados concretos. En ese año pep logró una producción de crudo de 1 043 millones de barriles, “el volumen más alto en la historia de Petróleos Mexicanos”. De esta cantidad 74.6% correspondía a las regiones marinas del noroeste y sureste. La calidad de la producción estaba compuesta de 52% de crudo ligero y superligero y el resto de crudo pesado. La producción de gas natural experimentó, asimismo, un crecimiento notable. En 1997 pep produjo 4.5 millones de pies cúbicos de gas natural, cifra que superó el máximo nivel alcanzado en 1982 de 4.2 millones de pies cúbicos. La mayor parte de la producción se obtuvo de la región sur, Chiapas-Tabasco.[47]

A partir de 1996 la producción anual de crudo se ha incrementado hasta alcanzar, en 2005, la cifra de 1 237 millones de barriles, destacándose en este rubro los campos del complejo Cantarell. Ya desde principios de la década de 1990 Cantarell se había convertido en uno de los principales objetivos para desarrollar volúmenes importantes de crudo, sin embargo fue a partir de 1997 que sus campos se consolidaron como los más importantes de México, pues su producción abarcó una gran proporción de los volúmenes totales. Entre 2000 y 2004 los aportes de Cantarell en la producción de pep se incrementaron de 47% a más de 61%.[48]

Con el incremento de la producción, pmi reactivó sus ventas al extranjero. Entre 1996 y 2004, las exportaciones de crudo se elevaron de 563 a 683 millones de barriles al año. En esos años la proporción promedio de exportaciones con respecto a la producción total representó 53.7%. El crudo de tipo Maya encabezó las mayores ventas con un porcentaje de 87%, el resto correspondió a los crudos de tipo Istmo y Olmeca. Sin embargo, las exportaciones de gas natural fueron reduciéndose hasta suspenderse en 2003. En el renglón de los petrolíferos y petroquímicos se observaron tendencias diferentes. Mientras que los primeros mostraron un incremento de ventas al exterior moderado, los segundos tendieron a disminuir sustancialmente.[49]

La capacidad general de refinación de pemex, sin embargo, no mostró la proporción de incremento que las actividades de producción. Entre 1994 y 2004 las seis refinerías de la empresa (Cadereyta, Ciudad Madero, Minatitlán, Salamanca, Salina Cruz y Tula) mantuvieron un ritmo constante que osciló entre 1.4 y 1.3 millones de barriles diarios, tanto en el procesamiento de crudo como en la elaboración de productos petrolíferos. Los principales productos elaborados durante este periodo siguieron siendo los combustibles automotrices (gasolina y diesel) y el combustóleo. En 2004 pemex Refinación contaba 77 centros de venta,

6 732 estaciones de servicio y una red de ductos para distribución de crudo y productos petrolíferos de 5 266 kilómetros.

En la actualidad, el perfil de la industria petrolera mexicana en el contexto internacional muestra las siguientes características: por el volumen de sus reservas probadas de crudo (13 401 millones de barriles) y de gas natural (15 billones de pies cúbicos), ocupa respectivamente los lugares 14 y 34 en la lista de países productores. Su producción (3.4 millones de barriles diarios) se sitúa en el sexto lugar mundial, luego de Arabia Saudita (8.9), Rusia (8.8), Estados Unidos (5.4), Irán (3.9) y China (3.5). pemex es la tercera empresa productora de petróleo crudo a nivel mundial después de saudi aramco (Arabia Saudita) y nioc (Irán); asimismo, está catalogada como la novena productora de gas natural. Finalmente, sus ventas internacionales ocupan el octavo lugar con 57.9 millones de dólares.

Con el transcurso del tiempo, pemex se ha convertido en el pilar económico más importante de México, tanto por su aportación al producto interno bruto como por su participación en las finanzas públicas del gobierno. Los retos actuales que enfrenta la mayor empresa del país, y por lo tanto de la industria petrolera nacional, corresponden a sus dimensiones: lograr una mayor eficiencia en la administración de sus recursos, incrementar la productividad, consolidar el autoabastecimiento y cumplir con los compromisos impostergables de responsabilidad social y ambiental.

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[1] Véase Celis (1988), Meyer y Morales (1990), Lavín (1979), Brown (1998) y Peña (1928).
[2] Para mayores detalles relacionados con esta primera etapa de la industria petrolera en México, el lector puede consultar, además de las obras anteriormente citadas, los trabajos de Bustamante (1918), Méndez (1958), Ocasio (1998), Mancke (1979) y Archivo Histórico de Pemex (AHP), Fondo Expropiación (FE), 3000:77745, E. DeGolyer, “History of the Petroleum Industry in Mexico”, 1914.
[3] Brown (1998), pp 21-37; AHP, FE, 348:10369, “Profits of The Waters-Pierce Oil Co. in Mexico”, 3 de abril de 1909.
[4] Para un panorama más amplio sobre las inversiones extranjeras en nuestro país entre mediados del siglo XIX y las primeras décadas del XX, se recomiendan los siguientes trabajos: Marichal (1995), Bulmer-Thomas (1998) y Carmagnani (2004).
[5] Baeatty (2001), pp. 187-206; Collado (1987), pp. 53-69.
[6] Chandler (1987),p. 399, argumenta que, a partir de 1880, la integración vertical ofreció a los fabricantes industriales norteamericanos reducir costos y aumentar la productividad por medio de una administración más efectiva de los procesos de producción y de distribución. En el caso de las empresas petroleras, McLean y Haigh (1954), pp. 55-81, afirman que la integración vertical permitió a varias compañías petroleras independientes desarrollarse y competir exitosamente en un mercado dominado por la Standard Oil. Entre estas empresas se encontraban la American Petroleum Co. y la American Oilfields Co., compañías organizadas en California por Edward L. Doheny, uno de protagonistas de la historia industrial del petróleo en México del siglo XX.
[7] El mejor trabajo sobre las actividades de Doheny en México es el de Ansell (1998). Para aspectos importantes complementarios véase Brown (1998), Doheny (1922) y La Botz (1991).
[8] Ansell, (1998), pp. 55-56; White (1911), p. 15.
[9] La vida y actividades de Pearson en México han despertado un enorme interés que se refleja en una abundante producción biográfica e historiográfica: Spender (1930), Young (1966), Meyer (1991), Connolly (1997), Brown (1998) y Garner (1995).
[10] Spender (1930), pp. 149-152.
[11] Mexican Petroleum Company, Annual Report, 1914-1915; Pan American Petroleum (1922), pp. 29-31, 50; Brown, (1998),p. 56, Ansell (1998), p. 108-110, White (1911), Ordóñez (1932), p. 72; AHP, FE, 935:24596, 2137:56157 y 2138:56185, diversos informes sobre los estados financieros de la Mexican Petroleum Company of California, 1907- 1915.
[12] AHP, FE, 1706:48120, Informe sobre los trabajos de la S. Pearson & Son, Ltd. en el estado de Veracruz durante el año fiscal que terminó el 30 de junio de 1908; Brown (1998), p. 66.
[13] Pan American Petroleum (1922), pp. 123-125, 267-270; Brown (1998), p.146.
[14] AHP, FE, 1915:52148, Aportación de S. Pearson & Son Limited a la Compañía “El Águila”, 26 de junio de 1912; 2135:56101, “The Mexican Eagle Oil Co., Ltd.” s/f.
[15] Brown (1997), p. 320; Los mejores estudios sobre las relaciones entre el gobierno mexicano y las compañías petroleras extranjeras son los de Meyer (1972) y (1991).
[16] Brown (1998), pp. 163-164.
[17] AHP, FE, 2207:57964, varias crónicas periodísticas.
[18] Brown (1998), p. 168.
[19] Brown (1985), pp. 370-373; Meyer (1977), p. 21.
[20] Vuurde, (1997), p. 25-27.
[21] Rippy (1954), p. 91; Vuurde (1997), p. 71.
[22] Vuurde (1997), p. 71.
[23] Boletín del Petróleo, XXIII (4), 1927, p. 287.
[24] Meyer (1977), pp. 24-29.
[25] Celis (1988), p. 211.
[26] Celis (1988), pp. 323-324.
[27] Lavín (1979), pp. 251-252.
[28] Meyer y Morales (1990), p. 82-89; Powell (1950), pp. 35-39.
[29] Powell (1956),p. 42-43.
[30] “Realizaciones en Petróleos Mexicanos” (1952), p. VI.
[31] Meyer y Morales (1990), p. 116.
[32] Meyer y Morales (1990), pp.120-123; Ruiz Naufal (1988), pp. 266-269.
[33] Morales et al. (1988), p. 24.
[34] Ruiz Naufal (1988), p. 290.
[35] Morales et al. (1988), pp. 148-155.
[36] pemex, Memoria de Labores, 1974.
[37] Meyer y Morales (1990), p.183.
[38] pemex, Memoria de Labores, 1977.
[39] pemex,Agenda Estadística,1988; pemex, Memoria de Labores, 1981.
[40] Gálvez (1988),p. 118; Meyer y Morales (1990), p. 200.
[41] pemex, Memoria de Labores, 1982.
[42] Morales et al. (1988), pp. 153-155; pemex, Agenda Estadística,1988.
[43] Meyer y Morales (1990), p. 223.
[44] pemex, Memoria de Labores, 1990-1991.
[45] pemex, Memoria de Labores, 1989.
[46] Shields (2003), p. 35-36; pemex, Anuario Estadístico, 2005..
[47] pemex, Memoria de Labores, 1993, 1996; pemex, Anuario Estadístico, 2005.
[48] pemex, Anuario Estadístico, 2005.
[49] pemex, Anuario Estadístico, 2005.
 
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